La música durante el embarazo

Cuando estábamos esperando a Nora, cada semana nos interesábamos de los progresos y de las cosas nuevas que podía hacer nuestra pequeña dentro de la barriguita. Y hoy nos apetece compartir con vosotros lo que aprendimos sobre el oído de nuestra pequeña.

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Alrededor de las 20 semanas es cuando el feto empiezan a percibir sonidos. No los oyen claramente, puesto que están como en una burbuja, rodeados por líquido amniótico, el útero y todas las membranas de la madre. Lo primero que oyen es a su mamá, el sonido de su corazón, su voz al hablar y todos sus sonido interiores. Yo como soy tan charlatana seguro que Nora me oía y sabía reconocer mi voz de sobra. También la de papá, los tíos, primos y amigos que le hablaban y le mandaban besos a través del ombligo, ya que, según su tía Blanqui, así llegaban más directos.

Alrededor de la semana 25 el oído ya está completamente maduro y el bebé reacciona ante los ruidos. El primito de Nora, Juan, cada vez que su papá silbaba se movía de un lado a otro.

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A Nora le poníamos música que nos gustaba a nosotros para que se fuera familiarizando con ella y sí podíamos notar que sus movimientos aumentaban. (Ismael serrano, Juan Luis Guerra, Marea, Extremoduro,…). También le poníamos música infantil que a nosotros nos gusta (BSO de la serie “La vida es así”, Barrio Sésamo, toda la banda sonora de los dibujos de nuestra época…) Lo que queríamos conseguir al ponerle música es que cuando ya hubiera nacido, al escuchar la música, le recordase esos momentos cuando estaba en la tripa de mamá. Que se sintiera igual de tranquila. No pudimos comprobar si esto era así o no, pero la verdad es que todos disfrutábamos de esos ratitos con música.

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También habíamos leído que cuando la mamá escucha música que le gusta, se relaja, y esto hace que mejore el riego sanguíneo en la placenta.

Así que si estás embarazada, sea por el motivo que sea, os animamos a que escuchéis la música que os gusta y a la vez acariciéis vuestra barriguita. Son momentos únicos y muy especiales.

Y vosotros ¿Pusisteis música a vuestros bebés cuándo estabais embarazadas? Contadnos vuestras experiencias, os queremos leer!

Gracias por leernos! Esperamos que os haya gustado!

 

El embarazo (Tercer trimestre…)

En estos otros post os he hablado del primer trimestre y del segundo trimestre. Así que es el momento de hablar de la última parte del embarazo.

La barrigota ya se empezaba a notar bastante. Parecía que crecía por momentos. Y esta pequeña no paraba de moverse.

Cuando comenzábamos la semana 30 llegó nuestro primer susto. Venían unos amigos desde Argentina y habíamos quedado en ir a por ellos al aeropuerto. Cuando nos estábamos preparando para salir a buscarlos, después de ducharme, noté que estaba manchando un líquido transparente. Me limpiaba y al poco otra vez, ahí estaba. Pensábamos que podía ser liquido de la bolsa así que nos asustamos bastante. Era muy pronto para que Nora llegara, que por poder , podía ser, pero sabíamos que de ser así, las cosas no serían como las habíamos planeado.

Después de valorarlo, decidimos ir a urgencias y salir de dudas. Allí me hicieron las pruebas pertinentes para ver que todo estaba correcto y así fue. No había ninguna fisura en la bolsa. Todo estaba bien y la bolsa estaba intacta. No supieron decirnos muy bien que era, podía ser una pequeña perdida de flujo o de pipi. Nuestra pequeña ya estaba encajada y preparada para el momento en el que quisiera venir al mundo. Y esto podía haber causado esa pérdida. Como era de esperar, llegamos muy tarde a buscar a nuestros amigos argentinos, pero ellos nos entendieron perfectamente. Ahora nos entenderán mucho más… Tienen al pequeño Luca entre sus brazos.

El embarazo continuó perfectamente. Cada día me costaba más dormir. Me despertaba muchas veces para ir al baño. Los paseos de hora y media pasaron a ser paseos más cortitos de media hora. En comparación al resto del embarazo durante este último trimestre engordé más de lo habitual. En total en todo el embarazo engordé 10 kilos desde que me quedé embarazada, pero hay que tener en cuenta que durante el primer trimestre perdí 4 kilos.

Preparamos su habitación con todo el amor del mundo. Montamos todo lo necesario, o lo que creíamos que era necesario para su llegada; la cuna, que tenemos nueva de km 0 como dice papá, el carro, igual casi nuevo, la bolsa del hospital, preparamos su ropita en el armario… Ya teníamos todo listo para que en cualquier momento la tuviésemos con nosotros.

Y llegó…. La mañana del 14 de diciembre no sabíamos lo que nos esperaba hasta que me levanté para ir al baño y ahí comenzó nuestra particular fiesta…. Os dejo el enlace en el que os contamos cómo fue el nacimiento de Nora por si os apetece leerlo… la primera parte y la segunda parte

¿Cómo fue el último trimestre de vuestros embarazos? ¡Animaos y contadnos que nos gusta mucho leeros!

Encantado de conocerte. La paternidad 3

Ya que el lunes fue el dia del papi-papito, os seguimos contando la experiencia de la paternidad de su mano y el capítulo que cuenta va a partir del nacimiento de Nora. Ya estamos los tres en el mundo, bueno, los tres y el Turco.

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Empezamos….

Allí me encontraba yo, mirándolas toda la noche con cara de embobado y pensando en todas las cosas que se venían encima de repente.

Aquella noche, entre lo inexpertos y superprimerizos que éramos, cada vez que Nora lloraba, y os puedo asegurar que fueron unas cuantas veces, me sentía mal, como si ella fuese la única que lloraba y pensaba que iba a despertar a toda la planta del hospital. Mentira, en la mayoría de las habitaciones había un o una bebé que se desgañitaba llorando en sus primeras noches. (debe ser que sólo tenía ojitos para la mia, jajaja)

El día siguiente, cuando ya aterrizas, te pones a rellenar papeles, que si registro, que si pediatras, etc. en fin, un jaleo. Admiro a esas mamás que tienen que enfrentarse solas a esos trámites, que mirándolo bien, señores de los registros, desde aquí os hago una petición: menos prisas¡¡¡

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Y así, entre noches durmiendo en una butaca incómoda, visitas familiares, amistades y demás, de repente, nos dicen que nos tenemos que marchar ya para casa. Felicidad máxima.

A recoger la habitación (imaginaos los peluches, ropitas, etc que se acumularon allí) y para el coche.

Y cuando estás allí, te puedes imaginar. Vuelas solo. Ya no hay enfermeras que te aconsejan, ni abuel@s que te ayudan. Vas en el coche con tus dos chicas, acojonado, mirando cada dos por tres por el espejo de atrás, con sumo cuidado para que no las pase nada.

La llegada a casa, creo que os la contamos en otro post, cuando hablamos de la presentación de Turco, nuestro perro. aquí tenéis el enlace.

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Y entonces, en ese momento, llegó el empezar a conocerse. Las primeras noches con insomnio. Casi no dormía (demasiada información sobre la muerte súbita, como si pudieses hacer algo al quedarte despierto). Cada dos por tres la mirábamos, a cada suspirito nos sobresaltábamos. He de confesar que cojo el sueño rápido, que la que más lo sufrió fue mami-mamita, pero aún así, fueron noches de no pegar ojo.

Luego fui aprendiendo sus rutinas, sus llamadas, sus ritmos. Todo era casi igual pero totalmente diferente a la información que había leído. Al final, sentido común. Dejé de agobiarme por cosas como si comía correctamente o no (eso lo aprendí cada semana al ver que aumentaba de peso sin parar), como si el baño era a una hora u otra (al final, cuando podíamos), como si dormía demasiado o demasiado poco (lo importante era descansar los tres).

Aprovechando lo de dormir, os cuento que yo siempre he criticado el colecho, bueno, no critico exáctamente, pero no lo entendía. Empecé a entenderlo cuando aprendí que si queríamos descansar más o menos los tres, era mejor que Nora durmiese con nosotros. Ya que cuando mami mamita se despertaba a darle el pecho, yo también me despertaba y con Nora durmiendo al lado, pronto conseguimos dormir 4 horas del tirón entre toma y toma nocturna.

Y pasaban los días…y nos íbamos conociendo.

De aquellos días, tengo un recuerdo, exáctamente de la mañana del 25 de diciembre, justo después de la llegada de Santa. Nos despertamos al amanecer para hacer una toma y Nora se quedó conmigo, apoyada en mis piernas, dormida. A nuestro lado, mami-mamita, dormía agotada (Nora tenía 11 días) y a los pies de la cama, Turco, que había venido como todos los días a darnos los buenos días. En ese momento pensé en que nadie del mundo, aunque hubiese recibido los regalos mas caros y más bonitos, nadie podría estar más orgulloso y feliz que yo en ese momento. (la foto es de esa mañana)……

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….continuará

Día “D”, hora “H”, minuto “M”… el parto desde la mirada de papá (la paternidad II)

Hola otra vez. Hoy os quiero contar cómo viví el nacimiento de Nora.

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El 14 de diciembre de 2016 estábamos tan tranquilos durmiendo, cuando de repente mami-mamita se despierta y me dice que tiene que ir a hacer pipí. Vale, genial, haz pis y vente otra vez a la cama, que es Diciembre y es muy temprano y aquí se está tannnn calentito…pues no, Nora decidió no dejarnos dormir aquel día.

Mami mamita me llamó desde el baño y ya no sé ni lo que me dijo, pero debió de ser algo así como -“ya viene, vámonos al hospital”- se había roto la bolsa. Y no, no era como en las peliculas. No parecía que se iba a desatar un tsunami, ni mucho menos!

En esos momentos me costó reaccionar, he de admitirlo. La bolsa¡¡ Vale, ok, la bolsa la tenemos… Los papeles del embarazo¡¡¡, Vale, ok, en la bolsa…el desayuno¡¡¡no, hoy no toca..así que mami se dio una ducha mientras yo terminaba de atender al perro (ese día dimos el paseo más rápido del mundo, bajar, hacer pipi en la farola de enfrente y para arriba) y nos fuimos al hospital.

Me voy a tomar un tiempo para contaros la odisea del aparcamiento.

El hospital de Guadalajara deja bastante que desear a la hora de aparcar. No hay un sólo hueco a partir de las 7 de la mañana y es casi imposible aparcar a la primera. Dejé a mami-mamita en la puerta de urgencias y me fui a aparcar. Ví cómo un señor llevaba las llaves en la mano y directamente le pregunté (muy educado yo y apenas nervioso, como os podéis imaginar)-“diculpe, ¿se marcha?”-, -“sí claro, pero tengo el coche en el parking de arriba y está lejos”- , -“MI MUJER ESTÁ DE PARTO, SUBA Y LE LLEVO HASTA SU COCHE¡¡¡”- y el hombre se subió y me dejó el hueco. Desde aquí, decirle que estoy y estaré super agradecido.

Al llegar de nuevo a Urgencias, ya la habían subido a monitores. De camino, me encontré con el cuentacuentos Pep Bruno (que es maravilloso y buena gente) y quizá por el valor que da la paternidad o por los nervios, me fuí hacia él y le dije: -“hola Pep, tu no me conoces pero yo a tí si. Mi mujer está de parto, se llama Aroa y nada, que eres la única persona que conozco aquí, que estoy muy feliz y que me hacía ilusión que lo supieses”- He de decir que ese mismo día, en un mensaje privado de facebook, el propio Pep se preocupó de dar la enhorabuena a mami-mamita. Que cosas¡¡¡

Ya una vez en monitores, comenzó todo. La alegría, los nervios, el no saber qué hacer, la emoción, la intriga, el dolor de barriga (literal, un come-come en el estómago que me duró todo el día). De monitores, al paritorio y a esperar. Allí un montón de pruebas, de pitidos, de consultas..

Aprovechando que me indicaron que debía salir fuera para poner la epidural, aproveché a llamar a la familia. A mi padre, a mis suegros y a mi prima. Nadie más. CONSEJO para papás novatos. Si les decís que no vengan, no servirá de nada, así que mejor decirles que vengan, que ya les irás informando.

En el paritorio, la larga espera, pues regulera, no os voy a mentir. Menos mal que nuestra matrona, muy amable, me dijo -“anda, vete a comer y coge fuerzas que luego no vas a poder salir”- debe ser que a todos nos pasa.

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Entró la matrona para decirnos a la hora que ella pensaba que llegaría Nora. Y a partir de ahí todo pasó muy deprisa, aunque estuvimos así 4 horas. Empezamos a empujar, y digo empezamos porque creo que fue importante asistir a las clases de preparación al parto. Aunque yo pensaba que había sido un buen alumno y lo tenía todo claro, ¡mentira!, en esos momentos hubiera deseado tener apuntes, incluso haber hecho chuletas. Hice lo que pude, intenté motivarla cuando estaba agotada de empujar, acompañé sus pujos, agarré sus manos para que hiciese más fuerza, ayudé a colocarse para estar más cómoda…lo que pude. Mientras, por las ventanas de cristal translúcido, podría ver las cabezas de la familia intentando escudriñar algo y eso me hacía mucha gracia, con sus manitas pegadas al otro lado del cristal.

Aprovecho por primera vez para contar que realmente estaba nervioso, muy nervioso. Me costaba mantener la calma, pero algo me decía que si mami me lo notaba, iba a ser peor. Creo que a los otros papi papitos de los box de al lado, les pasaba lo mismo. Nos mirábamos con sonrisillas cómplices cada vez que salíamos a la zona central. Mientras tanto, los demás bebés que nacerían aquel día, venían al mundo y se escuchaban los llantos y los suspiros de alegría.

Llegó la hora. Nos pasaron a la camilla de parto. -“El padre detrás, con la madre”-, -“venga, empuja”-, -“otra vez, fuerte”-, y allí un montón de personal sanitario. Yo me asomaba de vez en cuando y miraba una cabecita llena de pelo, y me volvía rápido con mami para contarle. Para que se riese le decía -“una mona¡¡, vamos a tener una monita llena de pelo¡¡”-pero tenía mucho dolor y pocas ganas de reir.

Nora no nacía. La matrona se subió encima de mami después de explorarla y después de un empujón bestial y un pequeño corte, salió, nació, llegó…..

Yo la ví en manos de las enfermeras, una cosita pequeña, sanguinolienta, que se llevaron rápido para limpiar. Suspiré y me acerqué a la matrona. Sólo pude mirarle a la cara y darle las gracias.

Entonces empezaron a coser a mami, que se había hecho mucho daño en el parto. Me quedé con ella. Sabía que Nora iba a estar en la incubadora un ratito para que entrase en calor y allí iba a estar bien. Así que me quedé con mami hasta que acabaron.

Cuando nos llevaron otra vez al box, salí a las incubadoras y me dejaron entrar. LLoré, si, no quiero ocultarlo. Nora estaba bien y ya estaba toda la familia en los cristales de la sala de neonatos (haciendo lo mismo de las cabezas y las manitas, muy graciosos).

Me volví con mami a contarle que era muy pequeña, que le habían puesto un gorrito, “que no, que no era una monita, que era una niña preciosa”….nos besamos, nos cogimos de la mano y creo que nos pusimos a llorar.

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Al rato nos subieron a la habitación y ya pasó por allí toda la familia, los abuelos, los tíos, la bisabuela…faltaba el perro. Alegría, fotos, bombones, jamón (CONSEJO para papis novatos, preparad jamón para ese momento, siempre funciona), llamadas a los amigos, etc…

Un rato más tarde se fueron y nos dejaron a los tres solos y entonces, empezó la magia otra vez, ellas dos dormidas en la cama y yo en una butaca, a su lado, cerquita…aquella noche dormí poco, porque no podía parar de mirarlas….

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CONTINUARÁ….

El embarazo (Segundo trimestre…)

El segundo trimestre del embarazo va de la semana 14 a la 27.

Para mí fue el momento en el que mejor me encontré de todo el embarazo, aunque este trimestre transcurrió en los meses de verano, para mí fue muy bueno….

Los vómitos y náuseas pasaron a mejor vida, ya podía comer de todo sin tener que salir corriendo al baño. Bueno «comer de todo», sí, así, entre comillas. Ya que como la toxoplasmosis me dio negativo, tenía que tener cuidado con la alimentación. La carne y el pescado debe de estar muy cocinado, nada de embutidos, las frutas y verduras desinfectadas. Es verdad que tampoco me obsesioné con este tema, intentaba tener cuidado pero pensaba que si en 28 años no lo había cogido, sería difícil que en 9 meses fuera así. Pero aún así, intenté fijarme más y seguir las recomendaciones de la matrona.

IMG_20171013_001605Papipapito dando un beso a la barriga en uno de los mejores atardeceres del mundo que tan cerca tenemos…

El sexo del bebé

En la semana 16, fuimos a una clínica para hacernos una ecografía 4D para conocer el sexo de “bichito” como le llamábamos. Nos acompañaron mi abuela, mi tía y mis hermanos. Allí que entramos todos jeje. A papipapito le hacía ilusión un niño, pero para los dos lo más importante es que todo estuviese bien, sólo queríamos que bichito estuviese sano.

Al principio costó un poco que se pudiera ver, allí esperamos a que se moviera pero desde el principio ya se intuía… Y nos dijeron:
-¡Es una niña! Se ve claramente.
Todos nos alegramos mucho!! Ya sabíamos lo que sería!!

Unos días antes de la cita con la matrona, comencé a sentir como unos retortijones que se movían en la zona más baja de la tripa. No me dolía, al contrario, notaba cierto cosquilleo. Intuía que podían ser los movimientos de la pequeña, así que estaba muy muy pendiente de cualquier novedad. Cada vez se notaban más y es que hacen taaaaanta ilusión…

Segunda visita con la matrona

Alrededor de la semana 17, tuvimos la segunda visita con la matrona. Todo iba bien, me preguntó por cómo me encontraba. Miró los resultados del endocrino. Y me dijo
-¡Vamos a escuchar su corazón!
Como en la anterior cita, aún bichito era muy pequeña no sabíamos que en esta podríamos oírla y nos hizo muchísima ilusión. Nos emocionamos tanto que papá escribió una historia sobre este sonido que se queda grabado para siempre (Ya pondremos por aquí la historia dedicada a Nora).

No había cogido peso, al contrario durante el primer trimestre perdí 4 kilos, de tantos vómitos. Así que volvía a estar en mi peso de antes del embarazo. Aún así me recomendó andar. Y seguí su recomendación al pie de la letra. Pasamos el verano en el pueblo de papipapito así que cada día andábamos mínimo una hora. Y así paseábamos a nuestro Turco.

Estado de ánimo y de salud

Después del primer trimestre que había pasado, estaba en la gloria. Ni una náusea, ni un mareo. Mi barriguita ya se empezaba a notar y sino yo sacaba un poquito jeje. Me apetecía hacer un montón de cosas.

Segunda ecografía

La segunda ecografía me la realizaron en la semana 20, también llamada ecografía morfológica. Íbamos a ver a nuestra pequeña otra vez!!! Es una ecografía importante ya que observan todo con detalle. Tienen en cuenta: La actividad cardiaca, lo primordial y más importante. La posición del bebé, aunque no es muy importante en este momento. El tamaño del bebé, observan varias medidas y las comparan con las tablas de percentiles para saber si el crecimiento es normal. Y las posibles malformaciones, hacen un estudio pormenorizados de cada órgano y estructura fetal comenzando por la cabeza y terminando por los pies. También y muy importante, miran la placenta, el cordón umbilical y el líquido amniótico. Me informé de todo esto aquí.

El ginecólogo nos confirmó que era una niña. Papipapito preguntó pero seguro?? Y él afirmó con rotundidad, -Segurísimo. Otra vez dijo un montón de números, medidas, que en aquel momento no entendíamos ni sabíamos lo que querían decir. Al terminar nos dejó verla y ya se dirigió a mí, todo estaba perfecto. Únicamente, me apuntó, que la placenta estaba baja. Me explicó que durante el embarazo, la placenta se desplaza a medida que el útero se estira y crece. A medida que el bebé va creciendo la placenta se va desplazando hacia la parte superior. De no ser así, la placenta se sitúa entre el bebé y el cuello uterino, dificultando un parto vaginal.

Me harían una ecografía más en la semana 27 para ver si en ese momento ya había subido, lo normal es que hubiera subido ya. Me recomendó reposo relativo. Es decir, vida normal excepto hacer esfuerzos, coger peso y tener relaciones sexuales.

En ese momento me asusté un poco, todas pensamos en un parto natural y lo mejor para el bebé y me daba miedo la posibilidad de una cesárea. Pero no lo pensé mucho y confié en que todo iba a ir bien.

Tercera visita a la matrona

Ya estábamos de 24 semanas. Todo iba bien, mi barriguita ya se notaba perfectamente. Había engordado 2 kilos. Todo se mantenía igual de bien. Miró los últimos análisis que me había hecho y tenía un poquito de anemia así que tuve que tomar hierro hasta el final del embarazo.

Tercera ecografía

Estábamos en la semana 26 y está ecografía era básicamente para ver dónde se encontraba la placenta, ya que en la seguridad social de Castilla la Mancha, únicamente te hacen ecografía a las 12, a las 20 y a las 32 semanas. Desconozco como será en el resto de comunidades.
Bien, la placenta había subido, todo estaba perfecto. La ginecóloga observó en los papeles que las medidas de la pequeña, en todas las ecografías anteriores, correspondían a una semana menos. Entonces me retrasaron una semana la fecha probable de parto. Pasamos del 9 de diciembre al 16.

Y hasta aquí el segundo trimestre del embarazo de Nora. Esperamos que os esté gustando nuestra historia!!!

El embarazo (Primer trimestre)

Y llegó el día… nos acabábamos de enterar que íbamos a ser papás y comenzaba un camino hasta entonces desconocido. Habíamos vivido algún embarazada alrededor nuestro, pero como decían en aquel programa no es lo mismo contarlo que vivirlo…

Fuimos al médico de cabecera que me recetó “Natifar“. Que es Ácido fólico y yodo. Muy importante para la buena formación de la columna vertebral del feto. También nos dio cita para la matrona, para el primer análisis de sangre y para la primera ecografía a las 12 semanas. Contando desde la última regla, estaba de 5 semanas.

A la semana siguiente, al ir al baño y limpiarme observé que estaba manchando. No eran pérdidas de sangre como tal, sino un color marrón oscuro. Cada vez que iba al baño allí estaban las manchitas y, como estábamos asustados, al día siguiente decidimos ir a urgencias.

Allí nos hicieron una ecografía vaginal y… Allí estaba el saco gestacional!!! Apenas ediaLa ginecóloga me dijo que era muy pronto y no se podía apreciar aún latido pero que al manchar tan poquito sería el “sangrado de implantación”. El óvulo fecundado baja por las trompas de falopio y hasta que llega al útero y se establece, puede haber desprendimientos de sangre. Me tranquilizó bastante y me informó de que volviera si manchaba igual o más que una regla.

El tiempo pasaba y yo solo hacía que dormir y hacer pipí.

Pronto llegaron las náuseas, los mareos, los vómitos. No podía oler comida que antes me gustaba, como por ejemplo los espárragos. A veces sólo con abrir la nevera me tenía que ir rápidamente al baño a vomitar, en definitiva tuve un primer trimestre de libro.

Primera visita a la Matrona

Desde el primer momento tuvimos muy buena sintonía con ella. Se notaba que le gustaba su trabajo, nos hacía sentir muy cómodos y se implicaba bastante.

Me recomendó no subir de peso y andar. Que andara todo lo que pudiese y eso hice. Hasta dos horas algunos días.

También me habló de las pastillas Cariban para las náuseas y vómitos. La verdad es que me fueron muy bien. Aunque recomiendan tomar dos, yo solo me tomaba una por la noche y me iba muy bien.

También nos dijo que en el análisis de sangre aparecían como negativa la toxoplasmosis, no podía comer embutido, frutas y verduras muy bien lavadas… (este tema nos da para otra entrada jeje) y también aparecían altos los niveles de tiroidismo y me derivaron al endocrino. Finalmente era debido a los vómitos y a la fuerza que se hace con las náuseas. De todas formas me vigilarían en los siguientes análisis.

Primera ecografía

Allí nos presentamos antes de la hora, con muchos nervios. La sala de espera llena de mamás y de mujeres embarazadas hacía que el instinto maternal estuviera por las nubes!!! Nos acompañó la futura “tía Sandra”. Me tumbé en la camilla y, cómo a todas, me avisaron de lo frío que estaba aquel gel. Y todo comenzó. La ginecóloga iba diciendo medidas, números y palabras que no entendíamos mucho pero nos miró y nos dijo que todo estaba perfecto. Nos mostró la pantalla y allí estaba nuestra pequeña saltamontes, podíamos ver como se movía y… se nos escaparon algunas lágrimas.

Hasta aquí el primer trimestre de embarazo que es hasta la semana 13. Próximamente nuestro segundo y tercer trimestre!!!

Muchas gracias por leernos!!!

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Así nació Nora (1ª Parte)…

Hola a todos!!! Hace tiempo que queríamos explicaros la gran experiencia que fue nuestro parto y creemos que es el momento perfecto…

El 14 de diciembre sobre las 9:30 de la mañana me levanté al baño y después de hacer pipi, oí un sonido parecido a un POP! (Indicaba que ya no había stop!) y no paraba de salir pis, al contrario, cada vez salía más así que llamé corriendo a Papipapito -¡He roto aguas!

No nos dejamos llevar por los nervios aunque sí por la emoción. Mientras me vestía, comenzaron las contracciones. No eran muy fuertes. Nos duchamos los dos, papipapito paseó a Turco y salimos hacia el hospital. Una vez allí, nos llevaron a la sala de monitores y en cuanto pudiese la ginecóloga, vendría a hacer un tacto. Las contracciones cada vez eran más seguidas. Sobre las 11 llegó la ginecóloga y me realizó un tacto; el cuello totalmente borrado y dilatada de 4 cm.

Nos dejan en un box y allí se presenta la que será mi matrona, Eva. Desde aquí le agradezco todas las atenciones que tuvo conmigo y su ayuda. Ya la conocíamos porque en nuestra ciudad habían hecho un taller de porteo al que habíamos asistido y ella participaba explicando las diferentes formas de portear. Conectamos desde el primer momento ya que su hija se llamaba Nora, como nuestra pequeña.

Me miden la temperatura y como tengo un poco de fiebre me ponen una vía con paracetamol. Las contracciones cada vez eran más dolorosas y con intervalos de 3 minutos. En cada contracción la visión se me nublaba y, por miedo a desmayarme por el dolor, decido ponerme la epidural. Sobre la 1 llega el anestesista y me pone la epidural en posición sentada, hecha una bolita. La verdad es que no sentí ningún dolor, al revés rápidamente empecé a sentir descanso. Tanto descanso que me quede frita!! Mientras me ponen la epidural, papipapito salió fuera y le dijeron que comiera tranquilo, tenía que tener fuerzas para lo que venía. A esa hora más o menos, llegó mi familia. El box tenía una especie de ventana con cristales ahumados, pero por los que ellos me intuían a mí y yo a ellos.

A las 3 viene Eva a hacerme un tacto y había dilatado 7cm. Me dice que en su opinión sobre las 18 horas Nora, habrá nacido y que volverá en una hora. Al final fue un poco más tarde.

Yo sigo sin dolor aunque noto un poco las contracciones…

La tarde se complica un poco porque de las mujeres que vamos a dar a luz, a una le tienen que realizar cesárea y a otra usar los fórceps. Las otras dos mamá también tenían a Eva de matrona, esto quiere decir que no pudo venir a verme hasta las 17:30. Yo ya estaba dilatada completamente….

 

Y lo demás…. continúo en el siguiente post que Nora me reclama!!!

Besos y abrazos para todos!!!!