Crea un juego con hueveras recicladas

Ya estamos en pleno mes de Septiembre. Además de la vuelta a la rutina, la llegada de Septiembre, nos ha traído el comienzo de los conocidos berrinches.

Pero hoy no queremos hablaros de eso, lo dejaremos para más adelante. Porque este tema bien se merece una entrada solita y completa.

Hoy os queremos mostrar una manualidad que hicimos este fin de semana. A consecuencia de uno de sus momentos de enfado y frustración, decidimos dar un giro de 180º y hacer una actividad que requería algo más de concentración y, además, serviría para aprender jugando una vez terminado.

Os proponemos una manualidad y con el resultado un juego de conteo. Nuestra inspiración, como tantas otras veces, ha sido Vero del blog “Mis dos y yo”. En una de sus entradas hablaba de la importancia de aprender a través del juego y en otra del método abn para practicar las matemáticas. Así que con estas grandes ideas, nos adaptamos a los intereses y gustos de Nora, siempre respetando su proceso de aprendizaje. Aquí os mostramos el resultado.

 

Materiales Necesarios:

  • Una huevera de media docena.
  • Pinturas temperas infantiles.
  • Un pincel.
  • Rotulador negro.
  • Pegatinas de goma eva.

Paso a paso:

Lo primero de todo es habilitar un espacio que se pueda manchar, porque ya os adelanto que por mucho cuidado que tengas, investigar con pinturas es muy divertido y a la vez pringoso.

Lo primero es elegir bien los colores que van a ir en cada uno de los huecos de las hueveras. Nosotros elegimos un azul demasiado oscuro. Y poco a poco ir pintando cada espacio para que más adelante se puedan diferenciar sin problemas. Nora fue participando poco a poco, y esta fue la actividad en la que intervino principalmente.

Una vez que están todos pintados dejamos secar. Nosotros lo dejamos 24 horas pero no es necesario tanto tiempo.

 

Después, con el rotulador negro. Se escribe en cada hueco un número (se puede adaptar a letras, formas, etc).

Seleccionamos las pegatinas que nos gusten y les dejamos explorar. En nuestro caso, aún es pronto para que Nora cuente. Pero es una forma de familiarizarse con los números y las cantidades. Además de practicar la motricidad fina y los colores.

 

A Nora le ha encantado y creo que, desde que lo hicimos, contamos con un juego más.

Y a vosotros ¿Qué os parece? Os animo a que lo pongáis en práctica y nos contéis cómo os ha ido.

Muchas gracias por leernos!

Pintura para bebés

Hoy os vamos a explicar nuestra técnica para personalizar las paredes de casa.

A todas las mamás nos encanta cada cosita nueva que hacen nuestros pequeños. Y no digamos si es una manualidad y podemos tenerla de recuerdo. Nosotros lo acogemos todo con tal ilusión, que cualquiera que no nos entienda pensaría que estamos hablando de obras de arte del más famoso pintor.

A Nora le está empezando a gustar mucho pintar, pintar por todos los lados. En su cuarto de juegos, una de las paredes es de pizarra. Allí se desenvuelve como un pez en el agua. Le encanta ver cómo, a través de la tiza, sus movimientos se plasman en la pared. Entonces se nos ocurrió la idea de que ella misma diseñara el nuevo cuadro que íbamos a colgar en casa.

Nos pusimos manos a la obra y os vamos a contar cómo lo hicimos.

Materiales:

Pintura de dedos de colores apta para niños.

Lienzo en blanco.

Ropa vieja (que no importe manchar).

Platos de plástico.

Opcional: Cartón o sábana vieja.

Si sois de los que lleváis un poco mal las manchas y el guarreo, os aconsejo un cartón, sabana vieja, o algo que pueda cubrir el suelo. Nosotros lo hicimos en el patio. Así que cuando se terminó la actividad, dimos un manguerazo y desapareció la pintura.

En cada plato de plástico, vertimos un poco poco de pintura de cada color.
Pusimos el lienzo en el suelo y dejamos que su imaginación volara.

Al principio, metía la mano en la pintura con curiosidad. Es una textura tan blandita que a cualquiera nos gustaría. Poco a poco con su dedito fue pintando sobre el lienzo.

Primero con el rojo, después con el amarillo, verde, azul. Y lo que empezó con un dedito continuó con dos, tres, cuatro, una mano, las dos e incluso los pies. Nosotros también quisimos plasmar nuestras manos.
Pusimos el lienzo en el suelo y dejamos que su imaginación volara.

Dió la casualidad de que los abuelos estaban en casa y pudieron poner también su granito de arena.

Agota tanto pintar que hubo que parar a reponer fuerzas.

Una vez que se termina el cuadro, solo falta dejarlo secar y colgarlo para poder verlo todos los días y que nos recuerde este día tan bonito. Nosotros escribimos la fecha del día que lo realizamos.

Esperamos que os haya gustado y que os animéis a crear recuerdos para vuestras paredes. Si lo hacéis, nos encantará verlo.

Nuestro Arcoíris Waldorf

Hoy nos apetece hablaros de una de nuestras últimas adquisiciones, el Arcoíris Waldorf. En esta otra entrada os contábamos sobre la pedagogía Waldorf. Y, a pesar de que no somos 100 % fieles a ninguna pedagogía, si tuviésemos que elegir una, sería ésta.

Ya hemos explicado las ventajas que aporta al desarrollo la pedagogía Waldorf y son muchísimos, pero queríamos centrarnos en el Arcoíris. Lo hemos acotado un poco y queremos hablar, más exactamente, de los beneficios que hemos detectado nosotros en nuestra pequeña de 17 meses.

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A través de su tacto y del contacto con las imperfecciones de la madera. El olor que desprende y el gran número de colores hace que se desarrolle el estímulo sensorial.  

Debido a su forma, invita al movimiento y a la creación. Nora lo coge de todas las formas posibles. Esto hace que desarrolle su motricidad, tanto gruesa como fina, y su coordinación óculo manual.

Y una de las cosas que he podido detectar es como desarrolla su propiacepción con el arcoíris.  Primero os vamos a hablar de lo que es éste estímulo para los que no lo conozcáis.  El bebé aprende y se relaciona con el mundo a través de su cuerpo. Se centra sobre todo en la regulación del movimiento; en su coordinación, en su postura, en su equilibrio mientras que está sentado, gateando, de rodillas, de pie.  Y Nora, con el arcoíris, lo desarrolla a la perfección. Se lo coloca en la cabeza y hace equilibrios. Lo balancea con las manos y pies. Se sienta encima del más grande. Los coloca y salta sobre ellos.

Otros de los beneficios que sabemos que en un futuro estarán presentes son la asociación y diferenciación de colores; la asimetría o el juego simbólico, conceptos matemáticos, las series…

 

Nuestro Arcoíris

El nuestro está hecho por “TUCU-TUCU Y PAPICA”. Encontramos su página indagando por internet y nos decantamos por encargárselo a ellos. Su fabricación propia y a la vez que puedas dar un toque personal y que puedas elegir los colores, fue lo que hizo que nos decidiéramos. El nuestro es el tamaño grande con 12 piezas. Y no podemos estar más contentos. Eso sí, si lo necesitáis para alguna fecha en concreto encargarlo con tiempo. Todas sus cosas están hechas a mano y con tanto mimo, llevan su tiempo. Nosotros estamos encantados de haberlos encontrado, nos dieron todo tipo de facilidades. Os dejamos su facebook e instagram.

El arcoíris nos ha atrapado tanto por su color, como por su tacto, por sus miles de formas, por los diferentes usos y juegos. Por ser tan adaptativo…

Desde el primer contacto que tuvo Nora con él, ha encontrado la manera y la formas de jugar con él. Pero lo que más le gusta es colocarlo como un puente y pasar una pelota por debajo, o incluso ¡Intenta meterse ella!

Tenéis infinidad de usos en muchos blogs nosotros nos quedamos con ésta entrada de nuestra amiga Noemi de “Mama Lowcost”.

¿Vosotros tenéis el Arcoíris? ¿Qué beneficios habéis detectado?

¡Esperamos que os haya gustado! ¡Gracias por leernos!