Vacuna de la rabia en bebés

Muchos de vosotros, nos seguís por redes sociales, y sabéis que Nora es una intrépida. Le gusta investigar y es muy valiente. Si se le ocurre algo que hacer pues echa hacia delante y lo hace.

Nora con el abuelo y sus gallinas

Os queremos contar lo que nos pasó hace unas semanas. Por si puede servir de ayuda a algún papá que se encuentre en la misma situación. Estábamos dando un paseo por el pueblo cuando nos encontramos con dos gatitos pequeños. Intentamos poco a poco enseñarle a Nora que a los animales hay que tratarles con mucho respeto y cuidado, pues ellos también sienten dolor. En un momento de distracción Nora agarró a uno de los gatitos de la cola y éste, asustado, le mordió en el dedo de la otra mano.

Nora con la gatita del abuelo (esta no fue la que le mordió. Ella es casera)

Estos gatos no son de nadie y son de todos. Están libres en el pueblo, con esto quiero decir que no están vacunados contra ninguna enfermedad. Decidimos llamar a su pediatra y nos dijo que era difícil que el gato transmitiera alguna enfermedad grave, pero que aun así al día siguiente la lleváramos a la consulta, y eso hicimos. Nora no se quejaba del dolor en el dedito pero a la mañana siguiente estaba bastante hinchado y alrededor de la herida estaba enrojecido.

Nora en el minizoo

Fuimos a ver a su pediatra, nos recetó antibiótico porque la herida estaba infectada. Nos comentó que esto podría ser debido a las bacterias que tienen los animales. Nos volvería a ver un par de días después.

Nosotros veíamos que el dedo había bajado la hinchazón pero seguía un poco rojo. A los dos días nos tocó revisión, la pediatra decía que veía conveniente que la herida supurara y cómo no lo había hecho por sí sola, debíamos llevarla al hospital para que la valorasen allí.

En el hospital

Cuando llegamos al hospital, entramos por urgencias. Y la verdad es que nos atendieron muy rápido. Cómo ya sabían por lo que íbamos, nos atendieron dos pediatras que miraron la herida y creyeron que no era necesario drenar la herida. Nos dijeron que con esos dedillos tan pequeños iba a ser peorel remedio que la enfermedad. Dejarían que poco a poco el antibiótico hiciese su efecto y mientras tanto nosotros debiamos vigilar que fuera creciendo piel en la herida.

Hablaron entre ellos y nos dijeron que, por protocolo, al ser un gato que no estaba vacunado y no era casero, tenían que informar a medicina preventiva.

El doctor de medicina preventiva nos informó de que lo que marcaba el protocolo era suministrar la vacuna de la rabia. Solamente se habían encontrado con un caso así un par de veces y, si os soy sincera, me dio bastante miedo. Estoy a favor de las vacunas y creo que salvan miles de vidas. Pero saber que le iban a poner una vacuna y no saber como iba a reaccionar su cuerpo, no me dejaba tranquila y me asusté mucho.

El pediatra vio que estaba preocupaba y muy amablemente se acercó y me explicó con todo lujo de detalles. Me dio total confianza. Así que esperamos a que tuvieran la primera dosis y allí mismo se la pusieron. En total eran 5 dósis que había que suministrarlas con unos días de separación. Entre la primera y la segunda, 3 días. Entre la 2ª y la 3ª, 4 días. Y entre la 4ª y la 5ª, 15 días. Todas estas vacunas se inscriben en su cuaderno de vacunación. A su vez en una cartilla especial que hay que entregar a sanidad una vez que todas las dosis están puestas.

Si sois papás y estáis pasando por una situación similar. Lo primero, estad tranquilos. Cuando vemos a nuestros pequeños pasar por momentos de dolor, lo pasamos mal. Aunque sé que es difícil, es importante que ellos nos vean tranquilos y transmitir paz y seguridad.

Por último, contaros que Nora no ha cogido miedo a los gatos. Les sigue queriendo tanto o más que antes. Y en cuanto ve uno, va corriendo hacia ellos.

Os dejo este enlace en el que la Asociación Española de Pediatría da todas las explicaciones pertinentes dd la vacuna en niñosy adolescentes.

Y vosotros ¿Habéis pasado por una situación parecida? Un abrazo y ¡gracias por leernos!

Vacunas

Hoy traemos un tema que tememos mucho más los papás que nuestros pequeños…

Nora, hasta ahora, lleva al día el calendario de vacunación infantil (abajo os pongo el enlace con el calendario de vacunas de la AEP). En las vacunas de los dos meses no tuvo ninguna reacción, en cambio con las dosis de los 4 meses hemos notado que la zona del pinchazo está enrojecida y durita, obvio es un pinchazo en una piernecita tan pequeña… También ha hecho más caquitas de lo normal pero no creemos que tenga que ver con las vacunas y sobre todo ha necesitado de muchos mimos, y nosotros encantados de dárselos…

Después de darle muchas vueltas, leer estudios, hacer muchas preguntas y escuchar opiniones… Como decisión personal e intransferible no vamos a ponerle la vacuna Bexero, ya os explicaremos el por qué en otro post…

 

http://vacunasaep.org/profesionales/calendario-de-vacunaciones-de-la-aep-2017

La matronatación…

Queremos hablaros sobre la matronatación, arte y disciplina que prepara a los bebés para “nosecuantas” cosas de la vida futura, además de ser saludable y hasta aconsejable, pero…..

Hemos visitado algunos sitios en nuestra ciudad donde imparten éstas clases para informarnos. En casi todos nos han contado que pueden empezar a partir de los 4 meses, que están preparados para esto y más. Lo teníamos bastante decidido, pero esta misma mañana cuando hemos ido a vacunar a Nora de los 4 meses, se nos ha ocurrido preguntar a la pediatra (que por cierto es la caña).

Nos ha dicho, con estupendísimo criterio, que es una decisión propia de los padres, como los agujeros de las orejas y que somos nosotros los que debemos valorar y decidir.

Como pediatra, nos ha dicho que quizá es un poco pronto, que los alrededores de una piscina son lugares húmedos, donde hay productos químicos (cloro), hay más facilidad de contagiarse de hongos (no por falta de higiene, sino por el entorno en sí), la piel de nuestra bebé, y la de todos, es muy delicada todavía, que con 4 meses aún no están vacunados del todo…. En definitiva, que si es para chapotear un poco, pues sí, pero que lo ve un poco precipitado.

Y en eso estamos… Hemos pensado en esperar otros dos meses, hasta los 6.

Total, si lleva sin nadar desde que nació, quizá puede esperar un poco más…